El poema de esta semana para Noche Tras Noche es sobre economía. No vi ninguna otra noticia hoy.. todo tenía que ver con déficits, deudas y demás cuentos. Y, la verdad, tenía curiosidad por ver si incluso de un tema como ése podía sacarse algo de poesía.
Todo es poesía
Todo lo que ves
puede ser objeto
de convertirse en alimento
para la poesía.
Todo existe para ser cantado,
para dibujarle un contorno
pulido y labrado.
Pero este año desembarcaron
palabras que se aferran
a una inhóspita tierra
de huesos, moscas y mercados.
Y así los poetas
dejaron sus plumas
sobre la mesa.
Y así la tinta
se evaporó
en la fatiga.
En el hastío de las cifras,
en la barra de los por ciento.
En la baba soberbia
de los sedientos
que te buscan las cosquillas
para cobrártelas con intereses.
Así llegó una prima
que se nos metió en la cama
sin que nadie la invitara.
Así se especuló
con los fonemas
de la democracia
tatuados en Grecia,
en Italia.
Créditos que empeñan
tu sonrisa.
Déficits como cuerdas
apretándote la vida.
Y ahora te dicen
que la culpa es tuya
por dejarte dormir
en un sueño insostenible.
Quien te cantó nanas
de prosperidad embargada
te abofetea
acusándote
de vivir en la pereza.
Quien te cubrió de latón
bañado en oro
te acusa de no vivir atento,
de no tener buen ojo.
Los estafadores de la moral
se han puesto placa
y juzgan a quien se pasa de la raya,
si dices "deuda"
te hacen pasar sus pruebas
para ver cuánto te estresas.
Si tienes pensión
te la licuan en acetona,
si tienes honor
te lo cambian por la droga
de los coches de lujo,
los chalets en la sierra
en el baile del absurdo.
Ahora dicen "recórtate la esperanza,
o vete a un país sin pancartas".
Ahora desafía al euro en duelo
antes de que te roben tu reflejo.
Sólo nos queda la palabra,
sólo el ánimo de las letras
que todavía se rebelan,
que aún entre los restos bailan.
La poesía
hace frente
a las vertientes
de la codicia.
Aquí os dejo el poema que, como cada semana, escribo para los amigos de Noche Tras Noche, en la RPA.
En esta ocasión el tema inspirador ha sido la gala de los Oscars. Por primera vez en años no he podido verla, pero me alegro tanto del triunfo de The Artist como con la tercera estatuilla para Meryl Streep.
Una alfombra de fuego
En esta ocasión el tema inspirador ha sido la gala de los Oscars. Por primera vez en años no he podido verla, pero me alegro tanto del triunfo de The Artist como con la tercera estatuilla para Meryl Streep.
Una alfombra de fuego
como cada año
nos extienden desde el cielo.
Y por ella desfilando
se pasean
las estrellas
en tacones y vestidos,
escotes y espaldas,
sonrisas nerviosas
y otras más falsas,
peinados deluxe,
nudos de corbata.
El paseíllo de Adán
y Eva al desnudo,
unos días pecado,
otros, sueños alcanzados.
Por donde Billy Wilder corría
con faldas y a loco
buscando la estatuilla
que veía escaparse de reojo.
Esta cosecha no creció
con las aguas del Titanic,
ni las lágrimas de la señorita Escarlata.
No encontraron los paparazzi
a hobbits, elfos ni a una gigante araña.
No hubo gritos de PEDRO,
ni Roberto Benigni saltando
de asiento en asiento.
No hubo Katherine Hepburn,
Ingrid Bergman, Woddy Allen
ni Jack Lemmon.
Este año en la tierra de los guiones,
las frases inspiradas,
los diálogos embravecidos
y el amor en mil palabras
triunfó,
triunfó,
a la Chita callando,
el silencio,
no de los corderos,
sino del artificio.
Mudos artistas
que te conquistan
con el baile de los egos
mientras ven pasar la vida
en cinemascope.
Y la dama de hierro,
en su versión de cartón piedra,
y clavando británico acento,
se alzó con la tercera.
Martin y Hugo de la mano
entre juguetes
y trenes
se llevaron al bolsillo
un manojo de cinco
por hacer de la imaginación
un cuadro vivo.
Los españoles fuimos de prestado
a ver pasar las horas
y los discursos largos.
Trueba susurrando al Topo:
"De aquí nos vamos en harapos".
Y se acabó la gala,
y empezó la fiesta.
Ahora esperar nos queda...
nuevos bailes,
nuevos besos,
más galanes
y más cuentos.
Entre palomitas
y manos bailando en la última fila,
nos queda de nuevo vivir
un buen número de vidas
hasta que caiga el telón
con The End,
con Fin.
con Fin.
Labels: poesía
Segundo poema escrito para la sección "El Converso" de Noche Tras Noche en RTPA. Esta vez acerca de las cargas policiales en Valencia y esa impresentable frase del Jefe Superior de Policía de Valencia tachando de "enemigos" (y con golpe en la mesa para enfatizar) a los estudiantes menores de edad apaleados.
Enemigos
¿Quiénes son los enemigos?
Se preguntan hoy en clase
los estudiantes ayer agredidos.
¿Quiénes se ocultan a nuestros ojos?
¿Quiénes manipulan el miedo?
Debemos temer tan sólo
a quienes respiran en blanco y negro,
a aquellos que golpearían con saña
hasta matar al último de los besos.
Aprender entre los pupitres y apuntes
a diferenciar a los malos de los buenos.
¿Quiénes son los enemigos?
¿Con qué armas cubren la desnudez de su indecencia?
¿Qué ven ellos cuando miran
a la juventud estremecida
temblando, gritando y protestando?
¿Y por qué apagan la voz de su rebeldía?
Salid a la calle en Valencia
y podréis ver el peligro
vistiendo trajes de alta costura;
vendiendo el alma
para llenarse los bolsillos;
levantando aeropuertos
donde sólo aterrizan
los buitres del silencio.
Una fuerza mercenaria sacude esas calles.
Una fuerza con la correa larga;
Cancerberos que arrastran a la democracia
por el suelo polvoroso e indolente.
Y en las trincheras del instituto
resiste orgullosa nuestra última defensa.
La defensa que protege al futuro,
el escudo que nos separa de tijeras
que ansían cortar hilos de libertad.
Todos gritamos en Valencia,
todos en pie portamos libros
como lanzas contra el hacha de la autoridad
-no sabemos si competente
o sedienta de sonrisas fugitivas-.
¿Quiénes son los enemigos?
Si no rompemos este interrogante,
si titubeamos al responder,
ya no importará si huimos
o nos quedamos a ver.
Aquella primavera inexorable
está cada vez más cerca,
y cuando nos alcance
floreceremos de nuevo.
Vosotros que complacientes pensáis
que se les dio una lección a cuatro niños,
que se sacó a pasear a la regla del Estado
para ponerles en su sitio,
Vosotros consideradme siempre,
y por favor, un enemigo.
Enemigos
¿Quiénes son los enemigos?
Se preguntan hoy en clase
los estudiantes ayer agredidos.
¿Quiénes se ocultan a nuestros ojos?
¿Quiénes manipulan el miedo?
Debemos temer tan sólo
a quienes respiran en blanco y negro,
a aquellos que golpearían con saña
hasta matar al último de los besos.
Aprender entre los pupitres y apuntes
a diferenciar a los malos de los buenos.
¿Quiénes son los enemigos?
¿Con qué armas cubren la desnudez de su indecencia?
¿Qué ven ellos cuando miran
a la juventud estremecida
temblando, gritando y protestando?
¿Y por qué apagan la voz de su rebeldía?
Salid a la calle en Valencia
y podréis ver el peligro
vistiendo trajes de alta costura;
vendiendo el alma
para llenarse los bolsillos;
levantando aeropuertos
donde sólo aterrizan
los buitres del silencio.
Una fuerza mercenaria sacude esas calles.
Una fuerza con la correa larga;
Cancerberos que arrastran a la democracia
por el suelo polvoroso e indolente.
Y en las trincheras del instituto
resiste orgullosa nuestra última defensa.
La defensa que protege al futuro,
el escudo que nos separa de tijeras
que ansían cortar hilos de libertad.
Todos gritamos en Valencia,
todos en pie portamos libros
como lanzas contra el hacha de la autoridad
-no sabemos si competente
o sedienta de sonrisas fugitivas-.
¿Quiénes son los enemigos?
Si no rompemos este interrogante,
si titubeamos al responder,
ya no importará si huimos
o nos quedamos a ver.
Aquella primavera inexorable
está cada vez más cerca,
y cuando nos alcance
floreceremos de nuevo.
Vosotros que complacientes pensáis
que se les dio una lección a cuatro niños,
que se sacó a pasear a la regla del Estado
para ponerles en su sitio,
Vosotros consideradme siempre,
y por favor, un enemigo.
Labels: poesía
Voz y leyenda: sonetos a Withney Houston
0 Comments Published by Diego Asenjo on Tuesday, February 14, 2012 at 2:38 PM.
Los amigos del programa "Noche Tras Noche" de RTPA, donde participo semanalmente en su tertulia de actualidad, me han hecho protagonista durante un minuto de una sección "Actualidad con verso". Todos tenemos derecho a ese minuto de fama, a mí ya me han regalado la mía.
El caso, que me pidieron hacer un poema sobre alguna noticia de actualidad y, para mí, la muerte de Withney Houston fue la que más me impactó la noche del pasado sábado. Me recuerdo de niño oyendo el casette de "El Guardaespaldas" una y otra vez, con el radiocasette en la mesa de la cocina mientras comía.
Además me sugirió Marcos, el director del programa, que escribiera un soneto. Yo escribí dos, pero odiando un poco a Marcos porque, la verdad, me gusta escribir poesía libre y anarquista, sin someterse a reglas... más que nada porque enseguida me desespero si no se ajusta el verso. Sin embargo me lo he tomado como un minirreto, buscando la rima consonante, el verso endecasílabo -alguna licencia poética me permití para esto-, los cuartetos, los tercetos y, lo más complicado, la acentuación de la sexta sílaba de cada verso. Y es que los sonetos aunque parezcan simples por fuera tienen tanto entramado como nuestros cuerpos.
Aquí dejo el poema a Whitney Houston, y perdón por su sencillez. Ella merece mucho más.
El caso, que me pidieron hacer un poema sobre alguna noticia de actualidad y, para mí, la muerte de Withney Houston fue la que más me impactó la noche del pasado sábado. Me recuerdo de niño oyendo el casette de "El Guardaespaldas" una y otra vez, con el radiocasette en la mesa de la cocina mientras comía.
Además me sugirió Marcos, el director del programa, que escribiera un soneto. Yo escribí dos, pero odiando un poco a Marcos porque, la verdad, me gusta escribir poesía libre y anarquista, sin someterse a reglas... más que nada porque enseguida me desespero si no se ajusta el verso. Sin embargo me lo he tomado como un minirreto, buscando la rima consonante, el verso endecasílabo -alguna licencia poética me permití para esto-, los cuartetos, los tercetos y, lo más complicado, la acentuación de la sexta sílaba de cada verso. Y es que los sonetos aunque parezcan simples por fuera tienen tanto entramado como nuestros cuerpos.
Aquí dejo el poema a Whitney Houston, y perdón por su sencillez. Ella merece mucho más.
Voz y leyenda
I.
Hay voces que se pierden entre ecos
lastradas por la infamia y el olvido.
Voces que arrastra el aire estremecido
a tierra de afonía y ritmos secos.
Pero tu voz brillante permanece
en recuerdo melódico y eterno,
en notas de pop, góspel, soul moderno.
Leyenda que imparable en ti ya crece.
Reluciente garganta, apagada
por el humo de piedras asesinas,
por tanta soledad envenenada.
¿Cómo capitulaste a las toxinas?
¿Y cómo te marchaste tan ahogada
en la trampa suicida de rutinas?
II.
Tras el silencio tu garganta estalla
con fuerza de tormenta desatada,
lágrimas que ahora ruedan en cascada
huyendo de escenarios y pantallas.
Y aquí nos dejas con tantas sonrisas
que tu música nos dio generosa.
Aquí se marchitó la negra rosa
que abandonó el amor en las cornisas.
Diva última, aún palpita tu alma,
de forma imperceptible se estremece
vibrando con las cuerdas agrietadas.
Tendrás ahora tiempo, también calma,
para esperar lo que tu voz merece:
el abrazo de tu guardaespaldas.
Labels: poesía
Hay palabras que se lanzan al abordaje;
palabras piratas que no esperas,
que no toman prisioneros
y con los dientes negros
saquean tus tesoros.
Hay palabras que no llegan,
que se pierden en la eterna
confluencia de miedos y deseos.
Palabras que te atan
sin aflojar el nudo,
estirando tu alma
en ángulo obtuso,
forzándola a deseos inapropiados,
a carne roja y pecado.
Y se envalentonan cuando aflojas
la resistencia de tu dignidad,
alimentándose de tu ego,
de tu líquida fragilidad.
O se aprietan a tu cuerpo,
ajustándose a él
como una segunda piel
de empalagosa dulzura.
Hay palabras como besos
que compartes en tus labios,
boca a boca,
gesto a gesto.
Hay palabras que se alzan en el viento
como tornados de diamantes,
inflexibles y violentas,
duras y brillantes.
Elevándote con ellas
hasta pensamientos ocultos,
que rechazas,
que desprecias,
pero te hacen sentir vivo.
Palabras que en sí explotan
en un fuerte estallido
que empantana los oídos
con su espeso barniz
de falsos halagos.
Hay palabras como tortugas
que en su caparazón ocultan
un te quiero,
te necesito,
te extraño,
te veo,
te huelo,
te amo.
Hay palabras en alerta,
palabras sanas,
palabras huecas.
Hay palabras que te prestan,
o te cobran,
o saquean.
Palabra ahora,
palabra luego,
apasionadas sin deseo
e indignadas
que te abrazan.
Todas ellas cada día
pesan sobre el aire,
inundan el planeta,
ignoradas la mayoría
se pierden para siempre.
Las tuyas y las mías
cada vez que nacen
ya se mueren.
palabras piratas que no esperas,
que no toman prisioneros
y con los dientes negros
saquean tus tesoros.
Hay palabras que no llegan,
que se pierden en la eterna
confluencia de miedos y deseos.
Palabras que te atan
sin aflojar el nudo,
estirando tu alma
en ángulo obtuso,
forzándola a deseos inapropiados,
a carne roja y pecado.
Y se envalentonan cuando aflojas
la resistencia de tu dignidad,
alimentándose de tu ego,
de tu líquida fragilidad.
O se aprietan a tu cuerpo,
ajustándose a él
como una segunda piel
de empalagosa dulzura.
Hay palabras como besos
que compartes en tus labios,
boca a boca,
gesto a gesto.
Hay palabras que se alzan en el viento
como tornados de diamantes,
inflexibles y violentas,
duras y brillantes.
Elevándote con ellas
hasta pensamientos ocultos,
que rechazas,
que desprecias,
pero te hacen sentir vivo.
Palabras que en sí explotan
en un fuerte estallido
que empantana los oídos
con su espeso barniz
de falsos halagos.
Hay palabras como tortugas
que en su caparazón ocultan
un te quiero,
te necesito,
te extraño,
te veo,
te huelo,
te amo.
Hay palabras en alerta,
palabras sanas,
palabras huecas.
Hay palabras que te prestan,
o te cobran,
o saquean.
Palabra ahora,
palabra luego,
apasionadas sin deseo
e indignadas
que te abrazan.
Todas ellas cada día
pesan sobre el aire,
inundan el planeta,
ignoradas la mayoría
se pierden para siempre.
Las tuyas y las mías
cada vez que nacen
ya se mueren.
Labels: poesía
Phoenix Jones, el verdadero Kick Ass!
0 Comments Published by Diego Asenjo on Sunday, January 29, 2012 at 11:14 AM.
Una de las películas que más he disfrutado en los últimos años es Kick-Ass.
¿Razones? Muchas. Primero por ser la adaptación de un cómic creado por el tándem Mark Millar - John Romita JR.

Segundo, porque es una película de héroes, pero con sentido del humor y con sangre.
Tercero, por el papelazo de Chloë Moretz dando vida a Hit-Girl.
Cuarto, por su fantástica banda sonora.
Quinto, porque su director Matthew Vaughn -pareja de Claudia Schiffer- es un crack, no sólo por esta película -ni por quién es su media naranja-, también por dirigir Stardust y X-Men: First Class.
Y sexto, porque parte de una premisa que muchos habíamos pensado alguna vez: ¿por qué no hay superhéroes patrullando por las calles, cuidando de nuestra seguridad frente a los malvados?
Lo mismo debió pensar Benjamin John Francis Fodor a.k.a Phoenix Jones. ¿Quién es Phoenix Jones? el primer héroe de los Estados Unidos, líder del Movimiento de Superhéroes de la Ciudad Lluviosa (Seattle).
Desde hace unos meses él vigila por el bienestar de sus conciudadanos, todo un ejemplo de generosidad y heroísmo. Al menos en su mente, porque para la policía está siendo un poco incordio el buen hombre. Más que nada porque a los "malos" (o a quienes él considera como tal) les gasea con spray de pimienta, lo que le ha llevado a sentarse ante los tribunales.

Eso no ha sido, de todas maneras, impedimento para nuestro héroe. Tras el juicio -y siendo absuelto de los cargos- continúa por las calles, con su elegante traje de héroe, haciendo frente al mal. Ha conseguido evitar algún robo, detener alguna pelea, y evitar que personas ebrias condujesen sus coches. Y también le han roto la nariz y apuñalado alguna vez.
Pero él ahí sigue. Dándolo todo. Corre Phoenix Jones! Corre! Alguien te necesita!!
¿Razones? Muchas. Primero por ser la adaptación de un cómic creado por el tándem Mark Millar - John Romita JR.
Segundo, porque es una película de héroes, pero con sentido del humor y con sangre.
Tercero, por el papelazo de Chloë Moretz dando vida a Hit-Girl.
Cuarto, por su fantástica banda sonora.
Quinto, porque su director Matthew Vaughn -pareja de Claudia Schiffer- es un crack, no sólo por esta película -ni por quién es su media naranja-, también por dirigir Stardust y X-Men: First Class.
Y sexto, porque parte de una premisa que muchos habíamos pensado alguna vez: ¿por qué no hay superhéroes patrullando por las calles, cuidando de nuestra seguridad frente a los malvados?
Lo mismo debió pensar Benjamin John Francis Fodor a.k.a Phoenix Jones. ¿Quién es Phoenix Jones? el primer héroe de los Estados Unidos, líder del Movimiento de Superhéroes de la Ciudad Lluviosa (Seattle).
Desde hace unos meses él vigila por el bienestar de sus conciudadanos, todo un ejemplo de generosidad y heroísmo. Al menos en su mente, porque para la policía está siendo un poco incordio el buen hombre. Más que nada porque a los "malos" (o a quienes él considera como tal) les gasea con spray de pimienta, lo que le ha llevado a sentarse ante los tribunales.
Eso no ha sido, de todas maneras, impedimento para nuestro héroe. Tras el juicio -y siendo absuelto de los cargos- continúa por las calles, con su elegante traje de héroe, haciendo frente al mal. Ha conseguido evitar algún robo, detener alguna pelea, y evitar que personas ebrias condujesen sus coches. Y también le han roto la nariz y apuñalado alguna vez.
Pero él ahí sigue. Dándolo todo. Corre Phoenix Jones! Corre! Alguien te necesita!!
Labels: cine, frikadas, general, superhéroes
Poesía escrita anoche.
Todas las derrotas
van firmadas a tu nombre
clavándose en mi cuerpo
tus lanzas de reproches.
Y los muros que cayeron
cuando gritaste la clave
que antes abría al instante
el almacén de mis sueños.
No aguanta mi carne expuesta
la embestida de tu indiferencia
que por tus labios se descuelga
recordándome mis carencias.
¿Y ahora qué?
Los reproches que me impiden
acumular en mí las fuerzas
para hacer de ti la presa
que alimente este crimen
creciente en mi vientre,
atento a mi miedo
exento de peajes
y sin sentencias morales.
¿Y ahora qué?
Si este árbol ya ha caído
arrastrándome al vacío
que con su boca abierta
se atragantó con la inocencia
de mis sonrisas con hoyuelos
-refugio último de los besos
que sin nacer murieron
en la comisura de tus labios-.
Y leído el corolario
ya no niego la evidencia,
crucificada tu querencia
en este corazón calvario.
Derramo en cada gesto
las caricias abandonadas
que adopté en tu cama
para los poros de mi cuerpo.
Nada queda ya en mi cielo
sin la estática presencia
de todas las estrellas
que calentaban nuestro infierno.
¿Y ahora qué?
Si no hay oasis en desiertos,
si la arena se me sube
aplastándome su peso
hasta que de pie me cubre,
adentrándose por agujeros
que cubrías con tus manos
antes de esta ausencia,
antes del fracaso.
¿Y ahora qué?
Sólo hay páginas en blanco
lejos de tu pluma afilada,
de tus piernas extendidas.
Sólo hay desconfianzas apiladas
ensuciando cada esquina.
Ahora me lanzo a bailar
todos los vals que te negué,
suspirando mi herida por tu sal
Todas las derrotas
van firmadas a tu nombre
clavándose en mi cuerpo
tus lanzas de reproches.
Y los muros que cayeron
cuando gritaste la clave
que antes abría al instante
el almacén de mis sueños.
No aguanta mi carne expuesta
la embestida de tu indiferencia
que por tus labios se descuelga
recordándome mis carencias.
¿Y ahora qué?
Los reproches que me impiden
acumular en mí las fuerzas
para hacer de ti la presa
que alimente este crimen
creciente en mi vientre,
atento a mi miedo
exento de peajes
y sin sentencias morales.
¿Y ahora qué?
Si este árbol ya ha caído
arrastrándome al vacío
que con su boca abierta
se atragantó con la inocencia
de mis sonrisas con hoyuelos
-refugio último de los besos
que sin nacer murieron
en la comisura de tus labios-.
Y leído el corolario
ya no niego la evidencia,
crucificada tu querencia
en este corazón calvario.
Derramo en cada gesto
las caricias abandonadas
que adopté en tu cama
para los poros de mi cuerpo.
Nada queda ya en mi cielo
sin la estática presencia
de todas las estrellas
que calentaban nuestro infierno.
¿Y ahora qué?
Si no hay oasis en desiertos,
si la arena se me sube
aplastándome su peso
hasta que de pie me cubre,
adentrándose por agujeros
que cubrías con tus manos
antes de esta ausencia,
antes del fracaso.
¿Y ahora qué?
Sólo hay páginas en blanco
lejos de tu pluma afilada,
de tus piernas extendidas.
Sólo hay desconfianzas apiladas
ensuciando cada esquina.
Ahora me lanzo a bailar
todos los vals que te negué,
suspirando mi herida por tu sal

